Propiedades nutricionales del maíz

El maíz es un alimento con una marcada historia y con numerosas propiedades nutricionales, que hacen recomendable su ingesta para todos los grupos de población. Conviene destacar que el maíz es un cereal sin gluten, por lo que puede ser consumido por celíacos e intolerantes al gluten.

Hay que destacar que el maíz presenta un bajo contenido de grasas saturadas y un muy bajo contenido de sal.  Un menor consumo de grasas saturadas contribuye a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo.

Además de ser una estupenda fuente de fibra y es rico en antioxidantes, que combaten el envejecimiento celular, también es usado de forma directa en otros sectores.

Las diferentes preparaciones que tiene este alimento son incalculables.

El maíz y la fibra

A nivel nutricional, es especialmente interesante la relación entre el maíz y la fibra. La fibra sólo se encuentra en alimentos de origen vegetal (frutas, verduras y hortalizas, cereales integrales, legumbres y frutos secos).

La fibra no es un nutriente, en sentido estricto, es una parte de los alimentos vegetales que resiste la digestión y la absorción de nutrientes en el intestino. Es alimento para los microorganismos beneficiosos de nuestra microbiota intestinal. Desempeña funciones muy importantes para nuestra salud.

Hay una fibra soluble (mayoritariamente presente en legumbres, algunas frutas y hortalizas) y una fibra insoluble (presente en granos integrales y en algunas hortalizas). Tienen efectos fisiológicos distintos, por lo que ambas son necesarias e importantes en nuestra dieta.

La mayoría de vegetales contienen una mezcla de fibra soluble e insoluble, en diferente proporción. Conviene tomar una dieta con vegetales variados, no siempre los mismos vegetales, para tener la cantidad suficiente de ambos tipos.

Las principales funciones de la fibra son:

Produce saciedad (ayuda a reducir el apetito)

Previene el estreñimiento.

Regula el azúcar en sangre (suaviza los picos de insulina)

Regula la absorción de colesterol (presente en los alimentos que ingerimos).

Regula el tránsito intestinal, lo que puede prevenir el cáncer de colon.

Promueve el desarrollo de la microbiota intestinal beneficiosa.

Una mazorca de maíz proporciona aproximadamente el 20 por ciento de la cantidad diaria recomendada de fibra.

Las enfermedades y trastornos relacionados con el déficit de fibra son: estreñimiento, hemorroides, cáncer de colon, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes  tipo 2, apendicitis, diverticulosis, hernia de hiato, varices, enfermedad inflamatoria intestinal e hiperlipemias.

Se recomienda una ingesta diaria de 25-35 gramos de fibra para personas adultas. Para alcanzar dicha ingesta de fibra es importante que los alimentos de origen vegetal estén presentes en nuestra alimentación de acuerdo con las siguientes recomendaciones:

Fruta variada (mejor cruda y entera; no en zumos): 2-3 raciones al día.

Frutos secos: 3 o más raciones a la semana (un puñado constituye una ración).

Legumbres: al menos 3-4 raciones a la semana.

Verduras y hortalizas variadas (crudas y/o cocidas): al menos 2-3 raciones al día.

Cereales integrales: en general, se recomienda 2-3 raciones diarias, aunque dependerá de las necesidades energéticas de la persona. Las patatas y otros tubérculos suelen incluirse en este grupo.